Combina reportes públicos, comunicados, perfiles técnicos y foros con bases pagas de financiación, descargas y uso estimado. Cruza datos con registros mercantiles y publicaciones regulatorias. Cuando cifras divergen, etiqueta la discrepancia, prioriza fuentes con mejor cobertura temporal y documenta supuestos. Establece umbrales mínimos de confiabilidad antes de incluir cualquier número. El objetivo es minimizar conjeturas, explicitarlas cuando sean necesarias y mantener coherencia comparativa entre fichas.
No repitas claims de marketing sin respaldo. Busca evidencia independiente: adopción en tiendas, integraciones técnicas, referencias de clientes y señales de tráfico. Verifica titulares con documentos oficiales y llamada breve a expertos. Cuantifica la incertidumbre donde aplique y marca alertas metodológicas. Si una cifra es clave para una recomendación, exige dos fuentes convergentes o un cálculo reproducible. Esta disciplina protege la credibilidad en salas de dirección y comités de inversión exigentes.